
"La avaricia se ha adueñado de tal manera de los hombres, que en vez de ser ellos los que poseen las riquezas, parecen ser éstas las que los poseen a ellos" - Plinio
La avaricia (del latín "avarus", "codicioso", "ansiar") es el ansia o deseo desordenado y excesivo por la riqueza. Su especial malicia, ampliamente hablando, consiste en conseguir y mantener dinero, propiedades, y demás, con el solo propósito de vivir para eso. No se entiende que estas cosas sean valoradas sólo como instrumentos para la conducta de una vida racional y armoniosa, debido a la condición especial en la que cada uno es colocada. Se le llama pecado capital porque a través de la ganancia o tenencia se cometen muchos otros pecados. Se teme que a menudo se esconda como una virtud o se insinúe bajo el pretexto de ahorrar para el futuro. Cuando la avaricia se convierte en un incentivo para no justificar la conservación y retención de la riqueza, se le considera pecado grave. Sin embargo, cuando denota simplemente el deseo de riqueza o placer, comúnmente no es considerada pecado grave.
La avaricia es el placer primario del hombre, las posesiones, la comodidad y el poder que ella otorga seduce al hombre hasta llevarlo a hacer cosas graves en algunos casos. La sociedad cataloga como amoral a aquello que la afecte o modifique directa o indirectamente, por lo que vé la avaricia como algo mezquino y enfermizo. La historia nos ha mostrado las barbaridades que el ser humano es capaz de lograr por el deseo impulsivo de la avaricia, guerras, pestes, hambrunas, causadas por las ansias del poder y la dominación de las masas.
La misma iglesia en tiempos de la Santa Inquisición fué dominada por la avaricia de mantener el poder sobre la sociedad y el monopolio en las creencias espirituales de las personas. Se sabe en tiempos modernos por gente de pensamiento libre que la iglesia en esencia fué creada para la dominación de la necesidad del ser humano de "existir", de ser parte de algo eterno y la esperanza resguadada en nuestros corazones de conquistar a la muerte y dar ese paso de la vida con la seguridad y la convicción de que algo mejor nos espera. Sin embargo, la venda que muchos tienen sobre sus ojos no les deja ver que la maldad del ser humano trasciende lo puro, lo espiritual, escupiéndo sobre ello con el deseo ferviente de dominar esa parte y así lograr el poder y la ambición muchas veces desmedida de las autoridades en cualquier manifestación.
La avaricia como tal, aprovecha la debilidad del ser humano por encontrar un sentido propicio de su vida llevándolo a hacer cosas desmedidas para satisfacer sus propios deseos incontenibles, con la promesa de que en ellos encontrará la satisfacción plena y su realización como ser humano. O si no estamos claros en ello, podremos recordar las grandes azañas que Hitler realizó para satisfacer sus deseos inconmensurables de poder.
El ser humano es una creación fantástica y única, produce admiración en si mismo y en los que le rodean a tal grado de afectar la vida de los débiles de pensamiento y de espíritu. La forma en la que el hombre (y mujer por supuesto) de la actualidad puede regir su avaricia inherente y usarla como un instrumento para su realización plena y satisfactoria, es orientándola a pensar en grande, a perseguir sus sueños y a servir a la humanidad. No debemos ser complacientes en todo momento claro, pero el servicio a los otros, es la marca que dejaremos en la eternidad, el eco bueno o malo que la historia recordará de nuestras vidas y que nos trascenderá a la inmortalidad.
Documental en The Histoy Chanel:
2 comentarios:
Hola Ralex!
Tu lo has dicho... la palabra clave es trascender! dejar una huella en la historia, librarnos del egoismo insano propio de aquellos que con pretexto de alcanzar sus ideales pasan por encima de quien sea, está el abuso, la explotación, pensemos en nosotros... sí! sin dejar de pensar en los demás.
Saludos.
La verdad es que a lo largo de la historia la avaricia se ha apoderado del ser humano en muchas ocasiones, y ésta ha llegado a generar grandes males a la humanidad.
Excelente post Ralex! Sigue así! Saludos y suerte!
Publicar un comentario