lunes, 21 de septiembre de 2009

El Dolor Autoinflingido



"Era Jacob, un joven de veintitantos años que hasta hace poco vivió con su papá (alguien con quien tenía muchos problemas), pero por los mismos problemas se fué de casa y pidió posada en casa del marido de su hermana, donde le recibieron.....

.... Llevaba ya mes y medio de vivir allí, cuando un día salieron a visitar a sus hermanos que vivían en el pueblo donde antes vivió Jacob. Él, por ser una persona que no guarda rencores, fué a visitar a su abuela que estaba enferma. Le conmovió verla así, pasaba de ser aquella persona que muchas veces le humilló, le gritó y le insultó, a convertirse en un alma sincera y sin esperanzas, pero con la alegría de poder ver a Jacob. Hablaron ellos y Él le prometió llevarle a sus sobrinos (los hijos de su hermana) para que los viera y estuviera con ellos.

Jacob le contó su promesa a su cuñado y éste se encolerizó por la idea, ya que le guarda mucho rencor a la abuela por la forma en que se dieron las cosas con su esposa. Jacob lo sospechaba y en sus ojos podía ver la ira que le causo aquella inocente propuesta....

.... ya en la noche, su cuñado se había ido para la casa de sus papás, para que se le pasara un poco el enojo. Mientras tanto, la espectativa tenía a Jacob lleno de dudas, miedos e incertidumbre...

... Jacob en su mente recreaba la forma en la que su cuñado lo iba a sacar de la casa a altas horas de la noche, sin tener Él hacia donde ir, ni donde quedarse cuando menos a dormir. Sufrió teniendo estos pensamientos, creía que esa noche iba a tener que tomar su maleta y su ropa y largase para siempre de allí; imaginaba a donde podía irse a pasar la noche y hacía cuentas para sacar dinero del banco y sobrevivir la siguiente noche....

... los minutos se hacían eternos y su mente lo torturaba con la idea de que la noche oscura y fría le esperaba para dormir juntos esa luna...

... pensaba en su cena, su desayuno, pensaba en su ropa, pensaba en que a pesar de que en esa casa tenía, por necesidad, que dormir todas las noches en una cama improvisada con sábanas, en el piso de la sala, era mejor que dormir a la interperie sin saber qué suerte le deparaba esa noche.

Al pasar de las horas, Jacob se empezó a quedar dormir en el sofá, hasta el aparecer de su enojado cuñado, quien azotó la puerta demostrando todavía su ira.

Jacob agradecía a Dios por todo lo que le daba y le ha dado, pues a pesar de estar sin casa, y sin esperanza de poder pagarse una para sí, Él sentía un enorme gozo en su corazón, sin razón que lo sustentara.

Pasó la noche y la última luz se apagó.... y no pasó nada.

En la mañana, su cuñado le habló como siempre, como si nada hubiese pasado. Lo cuál fué un respiro para Jacob".

* A lo que voy con toda esta historia es que como humanos, tendemos a auto-torturarnos, nos cerramos en nuestros pensamientos y visualizamos la ruina cuando algo no nos sale del todo bien; cuando tenemos noticias inesperadas y no sabemos su desenlace. Dejamos que la ansiedad y la duda sean como dos verdugos que disfrutan de hacer sufrirnos con pensamientos de derrota, con ideas de las que no estamos seguros, con celos, con ironía, cuando la realidad puede ser otra (y generalmente lo es).

Dejamos que nuestros pensamientos se apoderen incluso de nuestro cuerpo y quedamos como locos, inventándonos lo que sigue, imaginándo engaños y decepciones, y sintiéndo lo amargo de la traición, sin saber siquiera si es o será real. Nos decepcionamos de aquel que nos prometió algo y derrumbamos todos nuestros sueños creados por esa promesa, sin saber que éste solamente se retrasó un poco. Nos comemos las uñas del miedo y los nervios, del sólo pensar si la falta que cometimos en nuestro trabajo, nos costará un despido, sin dejar la opción a ser una simple llamada de atención. Nos alteramos cuando vemos a nuestra pareja con alguien del sexo opuesto, y nos imaginamos la ruptura, sin saber siquiera si tan sólo es alguien que le pregunta la hora.

Es típico este dolor autoinflingido en las personas, que vamos a la carrera tratando de sobrevivir un día más, y nos construimos castillos para tratar de estar seguros en el futuro, apostamos todo nuestro esfuerzo a aquel proyecto que nos va a sacar de la pobreza y tememos fracasar, muchas veces ni lo intentamos porque suponemos desde el inicio de la sola idea, que estamos destinados a fracasar.

Mi mensaje es... "No te auto-tortures", siempre deja lugar a la duda y combate la ansiedad y la espectativa relajándote y divirtiéndote del sólo proceso, anhelando y con la esperanza del éxito y la suerte, pero sin contar con ella. Las grandes personas de éxito creen que el éxito no es la meta o el fin en si, sino el camino que recorres cuando te propones alcanzar algo. Viajemos durante el desarrollo de nuestros proyectos, relaciones o vidas y disfrutemos del sólo hecho de tener la oportunidad de poder llevarlos a cabo, así cuando lleguemos a nuestro destino, ya habremos disfrutado y tenido éxito al sólo intentarlo con fé y esperanza!!


1 comentario:

Zingara28 dijo...

Hola Ralex!
Excelente post de principio a fin.
Nos autotorturamos y nada mas autodestructivo que nosotros mismos aun en situaciones sin demasiada importancia, nos gusta el drama, sufrir ya que eso muchas veces le da la intensidad que nuestra vida necesita, pero asi no se llega a ningun lugar, nos "pre-ocupamos" es decir que nos ocupamos antes que la situacion ocurra, en fin, nada mejor que recorrer nuestro camino con la certeza que habran tanto cosas buenas como malas y sabiendo que todo ocurre por algo.
Saludos muchacho y felicitaciones!